lunes, 22 de junio de 2009

Un hombre bueno.


Supe de la labor de Vicente Ferrer hace muchos años, y me impresionó.
Me impresionó el hecho de que una persona que tenía la posibilidad de vivir bien, con las comodidades que a todos nos gustan, decidiese entregar su vida a los más pobres, los más abandonados, los más necesitados....y todo eso a cambio de nada.
Miento, a cambio de nada, no. A cambio de miles de sonrisas, a cambio de miles de miradas eternamente agradecidas. Porque el Padre Vicente, llegó a la India con intención de evangelizar sus almas, pero cuando llegó, pensó que lo primero y más importante, era alimentar sus cuerpos, lo otro, ya llegaría luego. Después de 57 años ayudando a los más necesitados, después de 57 años de su "revolución silenciosa", ese Padre, como lo llamaban allí, a pesar de dejar sus hábitos para casarse con Anna Perry, su esposa y compañera fiel y luchadora, como solo puede ser la mujer de un luchador, nos ha dejado en la más profunda tristeza.

Un hombre bueno, sí, eso era Vicente. Aunque su estela siga brillando con fuerza, y su mujer y sus tres hijos se encarguen de seguir con la maravillosa misión que empezara en el año 52, se notará su ausencia.
Cuanta falta de personas así tenemos en este mundo egoista.
Te admiro, Vicente. Descansa en Paz.


1 comentario:

"Sir Morgan" dijo...

Es gratificante para el espiritu, ver como la vida te da lecciones de humildad. Pudiendo en su momento, haber elegido otros caminos, decidio entregar sus acciones a los mas necesitados. A veces me pregunto, ¿que puede hacer un hombre solo? aqui tenemos la prueba, bienestar en seres humanos que su unico defecto, haber nacido en un pais subdesarrollado. Lastima que estos hombres no lleguen a ser presidentes de estado. Que Dios lo tenga en su maxima gloria.