
Recuerdo lo hermosa que estabas el día que te vi por primera vez. Llevabas una falda tableada, marrón chocolate, y un jersey finito de punto que marcaba con delicadeza tu preciosa figura. "Esa morena es para mí", pensé. Pero tú, altanera y orgullosa, me hiciste pasar los dos meses más horribles de mi vida, dándome calabazas, y haciéndome creer que no te interesaba. Pero aquella noche de Mayo, ¡bendita noche!, me dijiste que sí, que podía hablar con tu padre y, que si él estaba de acuerdo, podía pretenderte. Mi preciosa Carmela, mi princesa de pelo de azabache y labios rojos como la sangre. Desde entonces han pasado 54 años a tu lado. Años de vino y de rosas....de lágrimas y duelos.
Ahora, tu pelo no es negro azabache, pero no te aflijas mi amor, que la luna los tiñó de plata para hacerte más bella aún si cabe. Y aunque tus ojos tienen la mirada perdida, y sonries mirando a la nada, yo te veo como aquella mañana fresca de Marzo, altanera,orgullosa...con aquella falda marrón chocolate.
a mis abuelos, Julio y Carmela, en homenaje a ellos. A la paciencia y amor de Julio, cuando su querido Carmela, dejó de ser ella misma, para convertirse en la niña que fue una vez. Os echo de menos.